Las damas del tarot

Lenormand, Eden Gray y Rachel Pollack: leer y explicar las cartas

Libros antiguos apilados sobre un escritorio junto a una baraja de cartas abierta en abanico y una lámpara de latón

Ni pintaron barajas ni fundaron órdenes. Lo que hicieron estas tres mujeres fue leer cartas y, sobre todo, conseguir que otras personas quisieran aprender a hacerlo.

La cartomántica de París

Marie-Anne Lenormand vivió entre 1772 y 1843 y fue, con diferencia, la cartomántica más conocida de Francia en su tiempo. Tenía consulta en París y la visitaba gente de todas las clases. Alrededor de su nombre crecieron muchas historias, como la de que leyó las cartas a la emperatriz Josefina, que ella misma ayudó a difundir y que hoy no se puede comprobar.

Escribió libros, tuvo problemas con la policía de la época y murió rica, eso sí parece claro.

Lo curioso es lo que pasó después. La baraja que hoy lleva su nombre, la «Lenormand» de 36 cartas, se publicó cuando ella ya había muerto. Procede de un juego de mesa alemán anterior y no hay pruebas de que ella la usara nunca. Un editor aprovechó la fama del apellido, y funcionó: la baraja tiene hoy su propia escuela de lectura, con cartas como el Jinete, el Trébol o la Casa, que se combinan de dos en dos casi como palabras.

No es tarot. Pero es difícil hablar de mujeres y cartas sin ella.

Eden Gray, para quien empieza

Durante buena parte del siglo XX, en inglés casi todo lo publicado sobre tarot estaba escrito por ocultistas y para ocultistas. Eden Gray, una estadounidense que había sido actriz, cambió el tono en los años sesenta con libros como The Tarot Revealed.

Su planteamiento era práctico. Una carta, una ilustración, lo que suele significar, cómo se coloca en una tirada. Usaba la baraja de Pamela Colman Smith, que en Estados Unidos se hizo muy popular en esas décadas, y la explicaba a gente que no sabía nada de cábala ni lo necesitaba.

Si alguna vez has visto un manual de tarot que va carta por carta con una imagen y un párrafo, ese formato le debe mucho.

Rachel Pollack y los setenta y ocho grados

Rachel Pollack era escritora estadounidense, de novela y también de cómic, y una de las autoras de tarot más leídas de las últimas décadas. Su libro más conocido es «Setenta y ocho grados de sabiduría», publicado en dos partes: una para los arcanos mayores y otra para los menores.

El título juega con el número de cartas. La idea de fondo es que cada carta tiene muchas lecturas posibles y que memorizar una palabra clave por carta se queda corto. Pollack mira los dibujos de Smith despacio, se fija en los detalles y relaciona unas cartas con otras. Lo que enseña, sobre todo, es a mirar.

Murió en 2023. Para mucha gente que lee tarot hoy fue el segundo libro, el que se coge cuando el primero ya no basta.

Tres puertas de entrada

Si te pica la curiosidad, cada una sirve para algo distinto. Lenormand, para ver hasta qué punto una leyenda puede fabricar una baraja. Gray, para entender cómo se popularizó el tarot que conocemos. Pollack, para leer una carta con calma y sacarle más de lo que dice el librito que viene en la caja.

También en esta web: Pamela Colman Smith y Frieda Harris, las manos detrás de dos barajas